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Orígenes de la tirada de cartas del tarot

tirada de tarot

La tirada de Tarot, pese a que son algo muy conocido actualmente, independientemente de si te mueves dentro de círculos místicos o no, tienen su supuesto origen en la antigua civilización Egipcia, debido a que los faraones iban a los templos para que los sacerdotes les predijesen el futuro.

Sin embargo, el tarot como lo conocemos ahora, según algunos historiadores, se desarrolló en la Italia del siglo XV, gracias a Filippo María Visconti, un gobernador de Milán que en vida fue dueño de lo que podría conocerse como la primera baraja de cartas utilizada para este fin místico.

Otros, sin embargo, afirman que fueron las culturas gitanas de Europa del Este quienes realizaron las primeras tiradas y recorrieron todo el continente para dar a conocer el poder que residía en las cartas.

El gobierno de Napoleón I

Pese a que a día de hoy no pueda confirmarse quién inventó realmente el tarot, su fama llegó durante el gobierno de Napoleón I debido a que la esposa del gobernador, Josefina de Beauharnais, era una fiel seguidora de esta y otras prácticas relacionadas con el mundo sobrenatural.

Durante dicha época, el famoso escritor Víctor Hugo también fue uno de los elementos que hicieron que estas cartas se volviesen famosas al escribir sobre su magia y la poderosa sabiduría que contenían.

En nuestros días, el tarot tiene una finalidad: desvelar el futuro de la persona que desea realizarle una pregunta a este elemento místico. Sin embargo, debido a su desconocido origen y las diversas evoluciones que han llegado a tener a lo largo de la historia, existen muchas maneras de hacer uso de su fuente de poder. Es decir, son distintas las formas en las que el conocedor de las cartas puede aplicarlas con el interesado.

La ventaja de conocer el posible futuro es la posibilidad de cambiarlo, de saber entender qué es lo que va a suceder y cómo puedes moldearlo para que ayude positivamente en tu camino. Nada está asegurado porque no existe una verdad absoluta, pero no por ello puede negarse el poder que reside en este elemento.

 

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